No subía a un escenario, sola, desde los actos patrios de la primaria. En serio. Y ahí estuve, otra vez, leyendo historias (las del blog) que no se muy bien qué son, pero son. Fue como retroceder muchos muchos muchos años en un instante. O quizás fue mi deseo de retroceder, de recordar. Por entonces, casualmente, comencé a escribir. Fue cuando nació mi deseo por escribir. Y pensé que cuando sea grande iba a ser periodista. Pero una periodista que escribe las historias, no que las cuenta en voz alta. Porque yo sabía que iba a ser una periodista con pánico a ser observada. Con pánico escénico, que le dicen ahora.
Gracias a mi amigo Chavi por la invitación. Estuve nerviosa, pero lo logré. Ahora tengo menos de ese pánico con nombre moderno.
Problemas y poema
Hace 4 semanas
