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lunes, 6 de octubre de 2008

Pánico escénico

No subía a un escenario, sola, desde los actos patrios de la primaria. En serio. Y ahí estuve, otra vez, leyendo historias (las del blog) que no se muy bien qué son, pero son. Fue como retroceder muchos muchos muchos años en un instante. O quizás fue mi deseo de retroceder, de recordar. Por entonces, casualmente, comencé a escribir. Fue cuando nació mi deseo por escribir. Y pensé que cuando sea grande iba a ser periodista. Pero una periodista que escribe las historias, no que las cuenta en voz alta. Porque yo sabía que iba a ser una periodista con pánico a ser observada. Con pánico escénico, que le dicen ahora.

Gracias a mi amigo Chavi por la invitación. Estuve nerviosa, pero lo logré. Ahora tengo menos de ese pánico con nombre moderno.

jueves, 21 de agosto de 2008

¿Quién da más?

Mi colega tucumano Rafa, al que no veo hace años (¡nos volvimos a comunicar a través del blog!), me sugirió sacar la opción “verificación de la palabra”, algo que ni cuenta me había dado que se podía hacer. Es que, según su consejo, los blogger se me van a “colgar al cuello” si tienen que hacerlo cada vez que quieran dejar un mensaje. Y tiene razón. ¿Hay algo más embolante que copiar esas letras amorfas que, encima, a veces ni se entienden? Más que colgarse a mi cuello, seguro que muchos prefieren no dejar mensaje alguno.

Entonces, repasemos: ya sé lo que es un “header”, aprendí a subir videos de YouTube y a cargar fotos, y también tengo contador de visitas. Pero además, acabo de sacar la opción de las letras amorfas. ¿Quién da más?

miércoles, 20 de agosto de 2008

Blogger, ¿yo?

Esto de empezar a hacer un blog no es poca cosa como me hicieron creer, che. Todos los días tengo que aprender algo: que subir una foto, que el video de YouTube, que el header no sé qué, y toda la marencoche tecnológica a la que venía –con éxito- resistiéndome.

Pero me ganó, nomás. Y si antes no podía pasar más de lo justo y necesario frente a la compu, hacer lo que tenía que hacer (rapidito nomás porque me agarraba la desesperación), y rajarme boquiabierta como cuando me ahogo en el subte en hora pico, ahora me quedo hoooorasssss. En el trabajo, todo el día frente a la compu. Salgo del trabajo, y de nuevo, la compu. Y ahí me quedo, “ututeando” internet (como decimos en el norte para decir curioseando, toqueteando o, simplemente, chismoseando). Y ahora, claro, quiero aprender las funciones de mi blog.

Ya subí una foto, solita, sola. La busqué en Google, la bajé y la colgué (ta lindo el piragüitas, ¿no?). También elegí el video, y mi colega Juan Pablo me ayudó a cargarlo y me enseñó el secretito ese para que, cuando hagan click en un link, se abra otra página y no abandonen mi blog. Ayer inauguré mi contador de visitas (¿lo vieron? Abajo, a la derecha, ¡y los colores hacen juego con mi blog!). Y hoy… ¡Ah! Hoy tengo header. Para los desentendidos que visitan mi blog por pura amistad conmigo nomás (yo aprendí el término hoy), el header es la imagen de las caretas que está en la cabecera del blog. El contador y el header son obras de mi cumpa Payito. Eso sí, poner las caretas que representan al teatro fue idea mía.