Mostrando entradas con la etiqueta Notas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Notas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de octubre de 2010

sábado, 22 de mayo de 2010

Aplausos por Crítica



Sí, falta Clarín.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Carta abierta a Emilia

La lucha de los trabajadores del Diario Crítica continúa. Este mediodía hubo marcha al consulado de España para escrachar al empresario español Antonio Mata, socio mayoritario de la empresa. El jueves habrá asamblea simultánea en todas las redacciones a las 17, con aplausos incluidos para apoyar a nuestros colegas. El domingo habrá torneo popular de fútbol mixto en la puerta del diario (Maipú 271), con una inscripción de 20 pe por pera para el Fondo de Huelga del Diario. Y así.

En el medio del reclamo nació Emilia, hija de dos trabajadores de Crítica. Aquí, un extracto de la Carta abierta que le escribió su papá:

"La mañana del día que naciste me fui hasta Mataderos a buscar los chorizos que nos donó un carnicero mediático para hacer un festival solidario con choripaneada incluida. No me preguntes por qué, pero mientras iba manejando tuve la sensación de que tu llegada a este mundo era inminente. Para ese momento el colectivo de trabajadores del diario Crítica de la Argentina -que tu mamá y yo integramos- ya llevaba dos semanas de paro y tres días de permanencia pacífica en el lugar de laburo, por algo tan sencillo y elemental como reclamar que nos paguen los sueldos que nos deben (...).

Mientras te veía salir del vientre de tu vieja, no pude dejar de imaginarmelos a todos pariendo este conflicto originado en la avaricia de los poderosos y resistiendo el embate de estos personajes siniestros que manejan el producto de nuestro esfuerzo como se les da la gana. Y te imaginé dentro de unos años, preguntándome que estábamos haciendo el día que naciste. Y me imaginé respondiéndote: "Pariéndote junto a mis 180 compañeros".

Nota: A los fragmentos los extraje del blog de los trabajadores de Crítica. Para leer la carta completa, hacé click aquí.

martes, 13 de abril de 2010

Hay remedio

Los Mayas son (todavía los hay y mantienen muchas de sus costumbres, tradiciones y hasta su lengua) unos genios. Y entre algunos descubrimientos que hice en México, está el de su medicina, que todavía practican.

Así, por ejemplo, traen sus hijos al mundo en sus propias casas con una partera/curandera encargada de recibir al niño: la madre se pone en cuclillas, de espaldas a la partera y de frente a su marido (partícipe activo), quien la abraza de frente... como los partos humanizados, pero sin tanta alharaca ni tanta guita de por medio.

De la misma manera, usan sus propias medicinas, a base de plantas e insectos. Ni más ni menos que la misma base que utilizan los grandes laboratorios, pero llenándose los bolsillos y llevándose todos los méritos. Otro de los descubrimientos, tal como lo indica el cartel adjunto: los dientes de las arañas son utilizados para el dolor de testículos.

Sí, existe el remedio. ¡Y lo inventaron los Mayas!

Nota: Este post está dedicado a un cumpa que en las jodas de laburo se emborracha y revela... algunos traumas. Disculpen, pero no puedo dar más detalles al respecto.

sábado, 16 de enero de 2010

Sin nombres, sin lágrimas

"Por una de las calles principales, donde había un gran supermercado, ahora existe un profundo agujero. Cerca, los cadáveres eran ayer recolectados con palas mecánicas. Siguen estando por todas partes. Intentar ignorarlos es en vano. Si no se los quiere ver, se desvía los ojos cuando se los adivina, pero el olor es imposible de evitar a pesar de los pañuelos con los que todos andamos. Para evitar que pronto se conviertan en una fuente de enfermedad, ya se crearon dos gigantescas fosas comunes. Ahí, van a parar sin nombres, ni fotos ni lágrimas los habitantes de Haití".

Nota: Extracto de la crónica "Rescates desesperados y furia entre los escombros", publicada hoy en Clarín.

martes, 5 de enero de 2010

La muertos célebres y el periodismo

Una de las peores tiranías del periodismo es la inmediatez. El tener la información y toda su producción lo antes posible. No se si tanto para informar como para competir, pero todo tiene que ser ya. Entonces pasan cosas como tener de antemano todo el especial sobre personalidades públicas que, presumimos, están a punto de morir. El riesgo, claro, es cometer graves errores como el de Clarín, que vaya uno a saber por qué publicó la muerte de Sandro, y todo su material ya preparado, el 21 de noviembre, más de un mes antes de su muerte verdadera. Ahora que murió, usó el mismo especial, y trató de zafar cambiando títulos, epígrafes y fotos. Tanta fue la inmediatez que hasta se olvidaron de cambiar los tiempos verbales.

Como Sandro, hay muchas personalidades de las cuales los periodistas ya tenemos toda la necrología armada, la galería de fotos de su vida y trayectoria, los videos, las anécdotas, las frases célebres y no sé cuánta información más, para aprovechar la inmediatez en el momento en que finalmente se decidan a estirar la pata. Un caso: Maradona. Cuántas necros y recopilación de su paso por esta vida habremos escrito esperando su inminente muerte. Sin embargo, ahí está: vivito, coleando, dirigiendo la Selección y polemizando.

El año pasado esta lógica del ya mismo nos jugó varias malas pasadas: muchas, muchísimas fueron las muertes inesperadas de personalidades públicas que no nos dieron tiempo a tener armado nada de antemano. Y así estuvimos, a último momento, armando la muerte de Fernando Peña, Michael Jackson y otros tantos. A Sandro todos los teníamos ya por muerto, en parrilla, archivadito y esperando el momento para el zarpazo final. Y así nos fue. Errores, como el de Clarín, lo explican mejor.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Otra joyita de Macri

No hace falta olfatear tanto. A veces la evidencia queda tan obscena e impunemente expuesta que hasta da vergüenza ajena (al margen del miedo y la bronca). Aquí, sólo un extracto de una columna que escribió para La Nación un nuevo ministro de Macri, Abel Posse:

“Los Kirchner lograron demoler el básico esquema constitucional de orden público y de ejercicio de la fuerza exclusiva del Estado para cumplir con la misión esencial de reprimir (que, según la Real Academia, significa "contener, refrenar, templar o moderar".)

Reprimir es obligación del Estado en cuanto "contención en acto del delito inminente". Se enfrenta al delincuente para garantizar la vida del ciudadano con sus libertades (la de circular libremente, por ejemplo) y sus bienes.

Entró, se filtró, o lograron infectar con un virus ideológico la garantía elemental de seguridad. Impusieron la visión trotskoleninista de demoler las instituciones militares y la policía, como vengándose de los años setenta, cuando una minoría se alzó contra el Estado para imponer una revolución socialguevarista, ajena y aislada ante la inmensa mayoría, empezando por el mismo Perón, los sindicatos y los partidos tradicionales. Sin embargo, con persistencia gramsciana, los guerrilleros que rodean a los K -aunque ya estaban generosamente indemnizados por sus derrotas de los 70- lograron afirmar la tarea de demoler a las Fuerzas Armadas, lograr que los policías se sientan más amenazados e inhibidos en la tarea represiva que los delincuentes en su agresión y que la Justicia se ausente en este momento de crisis, sin reaccionar con urgencia ante la criminalidad reincidente y concediendo excarcelaciones a una gran cantidad de menores, incluso en casos de asesinato o uso de armas.”

Este señor es nada más y nada menos que el nuevo Ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, designado por Macri y a punto de asumir en su puesto. Este señor también habla en contra de “la recuperación del joven delincuente y la inclusión social”, porque eso no es más que “rehuir la batalla central” por medio de “armas y medios de acción inmediato”.

Vaya señor. Se me puso la piel de gallina.

jueves, 8 de octubre de 2009

miércoles, 9 de septiembre de 2009

No se negocian

Hace poco más de 15 años que no voy. Hasta me mudé a la Gran Ciudad, a miles de kilómetros de ella y de su suave aspereza. Pero la rememoro. Basta dar un vistazo por los textos de este blog para darse cuenta cuánto, pero cuánto la rememoro. Andalgalá es el pueblo de mis raíces. De mi apellido. De las comidas árabes de mi abuela que (¿oh casualidad?) murió hace poco más de 15 años. Tanto la rememoro que varios años después descubrí que mi mejor amigo es de Andalgalá, y no lo conocí en Andalgalá. Tanto la rememoro que me visto con sus áridos paisajes, duermo en los eternos viajes en colectivos que parecían carretas, y transpiro esa ruta que no era ruta. Y ahí se instalaron ellas. Las salvajes. A impedir que las rutas no sean rutas, que los colectivos no sean carretas, pero a desmembranar sus ríos, sus aguas, su naturaleza. La vida y el agua, dicen, no se negocian. Pero cuánto negocio hay en medio de la aridez, las no rutas y las carretas.

jueves, 2 de julio de 2009

Virus de derecha

Esta gripe sí que da miedito.

viernes, 26 de junio de 2009

Los suburbios del voto

"Mirando por melancólicas ventanillas de un viaje en tren por la periferia de la ciudad, no necesariamente la zona más pobre, las fachadas de las casitas siempre hablan. ¿Qué murmuran? Se las ve modestas, con jardincitos un tanto deteriorados, pero algunos pórticos estilizados remedan atendibles aspiraciones. No es fácil descifrar lo que dicen y cómo van a opinar esos ventanucos, esas terrazas con asador, esas verjas que buscan reforzarse. Se juegan cuestiones que importan a sus dueños o inquilinos, aunque se digan indiferentes a lo político. Hay en esa arquitectura popular ideas soterradas, adivinables tal vez en un llamador de puerta recién lustrado o en el fileteo ingenuo de una balaustrada. Pueden revelar deseos contenidos, ansiedades inasibles. ¿Pero dónde están las ideas? ¿Cómo se las expone o despliega en conceptos, léxicos e imágenes?

Durante mucho tiempo existió en el país lo que podríamos llamar una “política de ideas”. Se trataba de valorar el papel del Estado, el uso de los recursos públicos, el sistema de libertades, la representación social en general y los modos de practicar las luchas. Palabras como pueblo y oligarquía, derecha e izquierda, reforma y revolución, privatización o estatización, liberalismo económico o autonomismo social se referían al modo en que la imaginación pública, durante ciclos históricos completos, había interpretado la cuestión del vivir común. Y sobre todo, las variadas imágenes de verdad que emanan del concepto político esencial: el pueblo. ¿Esos términos con los que se habló, desde Aristóteles al general Sandino, acabaron?"

Para seguir leyendo, hacer click aquí.

Nota: extracto de una columna de Horacio González, director de la Biblioteca Nacional, que se publicó ayer en Página/12.

Muertos vivos

Miedito. Como cuando era niña y me escondía debajo de la mesa mientras comíamos y pasaban por la tele ese Thriller que de noche no me dejaba dormir. Acababa de terminar de hablar con el dibujante e historietista Oskar Blotta sobre la muerte de su amigo Andrés Cascioli, creador de la revista Humor. A la mañana habíamos dado la noticia de la muerte de Farrah Fawcett. Estaba absorta. Faltaban 10 minutos para terminar mi jornada laboral. De pronto, la primera noticia en TN: "Michael Jackson sufrió un infarto y está internado". Cinco minutos después, la placa de C5N: “Murió Michael Jackson”. Empiezo a navegar en la web: “Habría muerto Michael Jackson”. Todavía no estaba confirmado, pero ya lo habían matado. De nuevo el miedito. De nuevo la seguidilla de muertes. De nuevo aquella imagen de cuando era niña, debajo de la mesa, cubriéndome los ojos con la pollera de mi mamá. De fondo él, todavía negro, como un muerto vivo, haciendo uno de sus videos clips más famosos.

miércoles, 24 de junio de 2009

La estrellita

Adriana E. siempre fue la estrellita de la casa, del colegio, del barrio... Era una simpática nena de cabellos castaños y bien lacios que divertía a todos con su desenvoltura: cantaba, bailaba, actuaba y hacía monigotes todo el tiempo. Ya a los tres años (¿o quizás a los cuatro?), la más chiquita de cinco hermanos acompañaba a su papá en guitarreadas entre amigos. Se sentaba en sus rodillas y cantaba los chamamés que tocaba su papá (misionero hasta los huesos).

Así se gestó su futuro. Así le moldearon la vida. Desde los siete la “mandaron” a estudiar guitarra en un conservatorio y danzas clásicas en el partido de San Martín, donde vivió cuando era niña. “A mí me encantaba. Hasta que empecé a darme cuenta que mis monigotes no bastaban, que debía estudiar todo el tiempo, que ya no era más la estrellita de nada ni de nadie... todos estaban en la misma, y en danzas, muchas eran mejor que yo”, cuenta, para resaltar cómo juega en esto la competencia. Su mamá la encerraba a estudiar teoría y solfeo o la llevaba a cuanto casting televisivo había. Su sueño de niña se había transformado “¡en el sueño de mamá!”.

Después de estudiar casi diez años, abandonó danzas primero, el conservatorio después, y por último su primer trabajo relacionado con la carrera: el Coro de Niños del Teatro Colón. “Dejé danzas después de sentir que realmente nunca lo iba a lograr. Si bien siempre fui menudita, no tengo mucha cintura y eso para la danza no va”, relata. Y luego recuerda aquella enfermedad que le agarró por su obsesión de estar flaca, y que la llevó a no comer nada en todo el día, o a subir y bajar varias veces por las escaleras los nueve pisos que separaban la planta baja de su departamento.

Abandonó todo, y la simpática estrellita se opacó. Hasta que llegó al diván y, pasados los 30 años, recibida de maestra jardinera y devenida en empleada administrativa, retomó la música y el canto. Armó algunas bandas con amigos, se puso a estudiar en Sadaic, y todas las tardes cuando vuelve a casa se pone a componer y a tocar la guitarra. Ella ama la música, pero no pudo hacer de ella su verdadera ocupación. “Ojalá pudiera vivir de la música, pero ya es tarde”, se lamenta.

La historia de Adriana sabe a frustración. Sin embargo, ahora disfruta de la música como no lo hacía desde aquellos años en que nada parecía preocuparle más que cantar en las guitarreadas con su papá. Volvió a ser la estrellita. Pero esta vez, su propia estrellita.

Nota: Con esta historia (ahora cambiada un poco para este post) comienza mi trabajo final de Maestría en Periodismo, que hice en 2005: es un largo reportaje sobre la vida de niños con profesiones de grandes.

miércoles, 17 de junio de 2009

La dicotomía de Peña

Murió Fernando Peña. Hace casi exactamente un año, lo entrevisté en su camarín del teatro Margarita Xirgu, donde estaba realizando tres obras de su autoría. Fuimos con dos colegas de multimedia, para grabarlo y hacer un video que acompañó la nota. Hacía muy poco había sido noticia por su fuerte cruce con Luis D’Elía. Algunas cosas que recuerdo:

- El tipo casi ni nos saludó, mucho menos nos dio un beso o nos estrechó la mano. Más bien, nos miró con desprecio hasta que la cámara comenzó a grabar.

- Hizo un par de bromas nada más. Entre ellas, mientras sacaba hielo de una conservadora, pidió que no filmemos hacia allí porque capaz Fontevecchia (director de Perfil) se escandalizaba al ver que ahí guardaba su merca.

- Tomaba wisky mientras hablaba con nosotros, y se maquillaba y arreglaba. Minutos después subiría al escenario.

- Por momentos (sobre todo cuando pregunté por su cruce con D’Elía), parecía que quería comerme viva con los ojos. Después de desviar la charla en otra dirección, despotricaba solito contra el piquetero.

- Cuando se apagó la cámara volvió a hacernos sentir pequeñitos y casi casi nos echó.

- Desde que llegamos hasta que nos fuimos -y usando la dicotomía que él mismo planteó-, estuvimos en un ir y venir entre los “negros de mierda” y la “puta oligarquía”.

martes, 19 de mayo de 2009

Recuerdos marañosos

Era tarde, pero se metieron igual. Árboles, ramas, hojas enmarañadas, enjambres de enredaderas y lianas. Lo único que servía como escudo y machete era un pedazo de tronco clueco y maltrecho. Pero nada importaba entonces. Era más la curiosidad, la intriga de esos sonidos salvajes, la comezón por saber qué había más allá de ese monte que se levantaba, inmenso, a la vuelta de sus casas.

Entraron y entraron por lo que parecía ser un sendero desdibujado. De pronto, un estruendo. Y un grito. Feroz, cegado. “¿Quién anda por ahí?”. De nuevo el estruendo, una y otra vez. Eran tiros. Ellos sabían que eran tiros, aunque nunca antes habían escuchado uno de verdad. Al piso algunos. A la carrera otros. Para un lado, para el otro. “¡No dispare, somos niños!”, gritaba uno de ellos. Otro, lloraba con la cabeza tapada con los brazos. “¿Y Julián? ¿Dónde está Julián?”, se oía en medio de la agónica desesperación.

Huyeron, como pudieron. El canal, más abajo, hizo de refugio. De repente, el silencio. Y lo ven ahí, tendido, manchado y con los ojos dados vuelta. Otra vez, un grito. Otra vez, la confusión. Por última vez, la imagen de su amigo Julián.

Los años pasaron. Hoy, un extenso barrio residencial tapa ese monte de marañosos recuerdos.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Las aceitunas de Clemente

De pequeña, solía mirar las tiras de Clemente por canal 10, de Tucumán, tirada en la cama grande de mis papás, con mi largo camisón blanco a florcitas rojas. Me encantaba ver las historias de este personaje de Caloi, en la tribuna, metiéndose en las tetas enormes de la Mulatona, mientras caían papelitos celestes y blancos por todos lados. Y solía hacerlo, también, comiendo aceitunas. Me encantaban las aceitunas, sobre todo esas grandes y verdes que traíamos de Andalgalá, el pueblo donde nació mi papá.

Hoy recordé aquellos tiempos, luego de ver una entrevista a Caloi que le hizo Vero W. para su blog Muy Buen Provecho, de Perfil.com. Allí el humorista cuenta, ni más ni menos, por qué su personaje más famoso ama las aceitunas, y hasta revela que tuvo “relaciones carnales” con ellas. Un relato encantador, que puede verse en este video de poco menos de 3 minutos:

viernes, 24 de abril de 2009

Y se murió, nomás

"Es domingo a la mañana en Santiago del Estero. El sol se olvida de que el verano, por orden del calendario, ha terminado. Y calienta como si uno tuviese un soplete en la nuca. El cielo es celeste furioso y está rayoneado con nubes.

Aunque el día es hermoso, el viaje comienza mal. En la puerta de la casa de Sixto Palavecino espera Rubén, uno de sus hijos. "El papi no está bien", anuncia, haciendo gala de esa costumbre santiagueña de llamar papi y mami a los progenitores, aún cuando el nene en cuestión tenga más de 50.

La idea era hablar con uno de los últimos referentes históricos del folclore argentino. Pero el poeta, cantante, "violinisto sachero" y difusor del quichua -ya es material de consulta su traducción del Martín Fierro, que le llevó casi una década- está enfermo. No tiene sentido preguntar qué le pasa. A los 94 años, uno tiene pleno derecho de enfermarse de cualquier cosa e incluso de cometer la imprudencia de morirse."

Y se murió, nomás.

Nota: El texto en entrecomillado es un extracto de la nota que escribió hace muy poco mi amigo y colega Diego Jemio. Estaba muy enfermo, Don Sixto. Así que tuvo que pensar cómo escribir una entrevista con un diálogo muy corto. Y supo hacerlo muy bien: con lindísimas e ingeniosas descripciones. La nota se titula "La leyenda del violín del monte", y se publicó el 19 de abril en Clarín Espectáculos.

jueves, 2 de abril de 2009

“Visiblemente emocionado”

Rep

Así estaba, según los medios, Carlos Menem cuando fue al Congreso a despedir a Raúl Alfonsín. "Visiblemente emocionado". Pobre. La verdad que parecía que moqueaba, que se descomponía en cualquier momento. Hasta le dio un besito en la frente al fiambrecito. ¿Que qué? ¿Quién fue el que pensó que no estaba realmente consternado por la muerte de Alfonsín? ¡Schittt!, no sean tan maleducados. Hay que respetar en estos casos el dolor del otro, che. ¿Ustedes creen que cuando se acercó al cajón, en realidad, se vio a sí mismo ahí tendido? Bueno, convengamos que está viejito, pero… Sí, ya sé que es posible que ya sepa que su hora está cerquita, pero no le hagan saber de antemano que no tendrá tanta despedida masiva en el Congreso, por favor, sean respetuosos. Sí, claro, pobre viejo cabrón, quizás un poquito de reconocimiento por su "honestidad", su "democracia", su "honradez", su "respeto por las instituciones" y su papel de "defensor de los Derechos Humanos" tenga… ¿Ah, no? Sí, ya se que nos cagó, pero… Pobre viejo “visiblemente emocionado”, che.

martes, 31 de marzo de 2009

Ironía histórica

En plena verborragia de discursos fascistas, acompañados de cacerolas, alpargatas de carpincho y plumas. En plena epidemia de un mosquito que reivindica la última dictadura militar, la pena de muerte y el regreso de la colimba. En plena “crisis” que sirve de cortina para volver a esclavizar, maltratar, silenciar, picanear… Murió Raúl Alfonsín, símbolo de la Democracia en la Argentina. Vaya ironía de la historia.

martes, 24 de marzo de 2009