miércoles, 7 de enero de 2009

Basta


"Qué fácil es tapar la historia de los palestinos, borrar la narrativa de su tragedia, evitar una ironía grotesca sobre Gaza...", dice el primer párrafo de un artículo de opinión de Robert Fisk, que se publicó hoy en Página/12, a propósito del bombardeo de las tropas israelíes sobre la Franja de Gaza.

Parece que tiene razón, que es muy fácil. Tan fácil como bombardear una escuela, un edificio, una calle, y que caigan muñequitos nomás. Como el de la foto. Lindo muñequito, ¿no?

7 comentarios:

ordago13 dijo...

me encanto la foto... aunque es dura...

un blog muy trabajado muy bueno¡¡

tendre que visitarlo mas a menudo

Pasate por mi blog
republica libertaria de las tortugas

Horacio Gambarte dijo...

Qué difícil, Lore. Es cierto, es una foto más que dura que no merece ningún justificativo. Ninguno.
Hace cuarenta años, un grupo cantaba "All you need is love"... pero parece que nadie los escuchó.

Anónimo dijo...

La guerra, en la que no queríamos creer, estalló y trajo consigo una terrible decepción. No es tan sólo más sangrienta y más mortífera que ninguna de las pasadas, a causa del perfeccionamiento de las armas de ataque y defensa, sino también tan cruel, tan enconada y tan sin cuartel, por lo menos, como cualquiera de ellas. Infringe todas las limitaciones a las que los pueblos se obligaron en tiempos de paz -el llamado Derecho Internacional- y no reconoce ni los privilegios del herido y del médico, ni la diferencia entre los núcleos combatientes y pacíficos de la población, ni la propiedad privada. Derriba, con ciega cólera, cuanto le sale al paso, como si después de ella no hubiera ya de existir futuro alguno ni paz entre los hombres…

No es admisible la objeción de que el Estado no puede renunciar al empleo de la injusticia, porque tal renuncia le colocaría en situación desventajosa. También para el individuo supone una desventaja la sumisión a las normas morales y la renuncia al empleo brutal del poderío, y el Estado sólo muy raras veces se muestra capaz de compensar al individuo todos los sacrificios que de él ha exigido. No debe tampoco asombrarnos que el relajamiento de las relaciones morales entre los pueblos haya repercutido en la moralidad del individuo, pues nuestra conciencia no es el juez incorruptible que los moralistas suponen.
Sigmund Freud. 1915. Cualquier parecido a la actualidad es pura coincidencia.

Anónimo dijo...

la que hizo el comentario anterior soy yo, Malena

Dragon de Azucar dijo...

Todos culpan a los palestinos, pero el problema no es quién lanzó la 1ra bomba, sino ¿por qué la ONU tivo que dibujar un país en medio de otro del tercer mundo? De eso nadie se acuerda

Saludos

Cristina dijo...

Gracias Actriz de reparto por tus palabras!!!!

technology dijo...

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